La contienda electoral continúa, quizá con un poco menos de bríos
que en los meses previos a las votaciones de febrero anterior. Pero encierra
toda una gama de sensaciones, opiniones, “serruchadas de piso” y demás
caracterizaciones producto de la fiesta cada cuatro años.
Las próximas líneas no son redactadas por un politólogo, estadista
o economista, son las frases, las ideas condensadas del clamor de miles de costarricenses, todos
hasta la coronilla, cansados de un tradicionalismos estúpido, corrupto y
descarado de gobiernos con dirigente ineptos y cúpulas inteligentísimas. Y para
quien lea esto, sorpresa, la gran mayoría de ticos el 99.9% (con todos los
números que se guste después del punto) son legos en política y son víctimas de
críticas por su falta de conocimientos, pero en realidad son quienes llevan a
los candidatos a la tan ansiada silla presidencial. Eso es poder…
Después de meses de campaña, debates, propaganda buena, mala y
satanista; de encuestas alocadas y hasta la foto de Hugo Chávez con más de uno
por ahí. Al final de cuentas más de la mitad de los electores costarricenses
que emitieron su voto gritaron “¡NO MÁS!”.
Ya es de sobra criticar el gobierno actual, o la gestión como
alcalde del candidato del partido en el gobernante. Palabras del mismo dicen: “Costa
Rica no esta para experimentos…”, entonces salta a la mente la pregunta
¿Está bien Costa Rica?
Mismo Johnny Araya dice que es “tiempo de construir”, de “enrumbar
al país por las sendas del progreso” y así con un interminable discurso
politiquero reciclado y tan escuchado
siempre que cualquiera recitaría de memoria. Indica como la nación esta en una
situación caótica en la gran mayoría de los aspectos sociales y económicos. Debe
considerarse que se viene de dos
gobiernos liberacionistas y el propio candidato del partido oficialista critica
el estado actual de Costa Rica, entonces ¿ésta realidad acaso no es producto de
las decisiones tomadas por personas de la misma agrupación con las mismas
ideologías políticas? Esto evidencia el
desorden ideológico, la falta de
patriotismo, los intereses económicos de unos cuantos, la gana de seguir
explotando a un pueblo domesticado que sin inmutarse ante robadera a toda luz
de ministros, diputados, y cuanto puesto público se presta para el tal
“chorizo”. Las contradicciones sobresalen a simple vista.
El simple hecho de estar frente a una segunda ronda electoral, la
cual no se esperaban, tiene como “abejones de mayo” a los jefes de campaña del
Partido Liberación Nacional (PLN), echando mano a cuanto recurso se encuentre
con tal de “jalar” votos de los miles repartidos en otras agrupaciones.
Ante todo esto ya se escuchan los comentarios despectivos hacia el
Partido Acción Ciudadana, Movimiento Libertario, Frente Amplio y cualquier otro
que tenga la osadía de retar a Liberación Nacional. También los ridículos en
Iglesias, mercados, y repartiendo besos y abrazos a cuanto mocoso o anciano se
topen en sus giras a las zonas marginales, las cuales serán las mismas después de las ya comunes visitas de
candidatos.
Y créase o no, al final cuentas cualquier partido con resultado
ganador será víctima de todas las calumnias, trapos sucios y cuanto zarpazo se
les ocurra a los verdiblancos resentidos por no estar celebrando su tercer
periodo gobernativo.
Pero al fin de cuentas de se trata la politiquería barata. Un
pueblo como se mencionó anteriormente “domesticado”, que se le vende publicidad
absurda, que con habladurías se maquilla, la Trocha, la Platina, Circunvalación,
la Caja, y una lista interminable de fracasos, robos y de una ineptitud sin
precedente, que continua eligiendo a los mismo de siempre, luego para
lamentarse por cuatro años más y llenarse la boca con críticas que desaparecen
el día de las votaciones con un arroz con pollo, una camiseta y un que otro
paseo en carro o en bus.
Costa Rica si está para experimentos, cambiar es una forma de
iniciar el largo proceso de erradicar esta manada de ladrones que llevan a un
país sin ejército, con gran capacidad educativa y riqueza naturales al borde un
tercermundismo propio de otras regiones deshechas por la corrupción.
El cambio es la única opción. Sea rojo, amarillo, azul, blanco, con
apellidos comunes, con un gabinete sin reciclaje de puestos como estos últimos
ocho años do. Simple y llanamente un NO a Liberación Nacional que dejo de lado
hace mucho tiempo los valores y visiones que fueron los pilares donde sus
fundadores construyeron tal institución.
Para todo liberacionista antes de optar por el orgullo y sentirse
ofendido por comentarios como este, debe meditar un momento y piense si es una
persona que todos los días debe levantarse para ir a su trabajo (si lo tiene),
tomar un autobús, tardar una hora en llegar a su destino, o viajar en su carro
por carreteras como parqueos, ver la rebajas del Seguro Social para llegar a un
EBAIS a las dos de la madruga y quedarse sin ser atendido, o ver su salario
irse sin ni siquiera pintar su casa en años, o tal vez con el sueño de
emprender su negocio y simplemente no poder. Considere esas situaciones personales
en las que se ve envuelto y son consecuencia de toda una estructura retorcida y
sin sentido no de uno o dos gobiernos, sino de más de 40 años de bipartidismo
que al final de cuentas dejaron a Costa Rica en el “cascarón” que es hoy. Un
San José sucio, un Limón manchado de sangre, un Puntarenas con playas llenas de
basura, un Guanacaste con Hoteles sin terminar, Alajuela y su aeropuerto
interminable. En esto y muchísimo más debe meditarse el día cuando se tenga la
papeleta al frente.
Un
nuevo gobierno no puede cambiarlo todo en cuatro años pero SI iniciar la transformación
de Costa Rica hacia un presente y futuro mejor...Esperamos sus comentarios sinceros y sin léxico vulgar...
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